El gas no se suelta: la moto rueda sola. A TOPE es el gas al
máximo, y corre mucho más — pero levanta el morro de caballito.
Y ahí está el juego: el morro arriba solo se aguanta en llano.
En cuanto el suelo sube o se rompe, te vas de espaldas. Suelta antes
de llegar, o frena para bajarlo de golpe.
En el aire el botón hace lo mismo: sube el morro, y muy deprisa.
FRENO lo baja. Suéltalos para volar recto.
Ojo: en el aire no hay excepciones. Si despegas con el dedo puesto,
sigue girando — y da igual que sea una rampa o un bache.
Llega al suelo con las dos ruedas por delante.
Y ahí está el premio: una vuelta en el aire vale un nitro, y
cada nitro corre más para lo que queda de carrera. No hace falta
clavar los 360: con tres cuartos de vuelta ya cuenta, siempre que
llegues entero al suelo. Dar un aro entero también paga.
Caerse vacía el depósito.
Tu mejor vuelta se guarda como sombra: la corres al lado en
los siguientes intentos, y al terminar puedes mandársela a alguien
en un enlace para que corra contra ti.
Los aros se pasan con velocidad, no con maña: entra lanzado y
a tope.